El que en este caso se revuelca de la amargura por el uso que
ella hace del tuiti es Ricardo Roa, en
La Porquería (nuevo nombre que le daremos al ex-GDA de ahora en más) en
La Porquería, decía, del martes. Tenemos:
1) Obama como medida de todas las cosas. Obama manda un tercio de los tweets que manda
ella, entendés, boló. Así está bien, eso es lo "normal".
Ella manda muchos tweets, demasiados, no como Obama que es medido, no como ella que es grosera, torpe y estúpida, no como Obama que no es como
ella.
2) ¡Roa se soretizó! El prestigioso matutino, en su nº 18, lo había anticipado:
ella, de tanto usar el tuiti, ya parece una adolescente estúpida. Roa lo confirma, así que ya no sería una mera especulación periodística, sino un dato prácticamente científico. Ella es adolescente, adolece, entendés, le faltan cinco pa'l peso, está en la edad del pavo, cómo puede gobernar alguien así habiendo presidenciables tan parecidos físicamente a Raúl Alfonsín, vos decime.
3) Si con ello no les alcanzare, pues pasen y vean
cómo se horroriza el amigo porque
ella, por tuiti, "hasta les dijo piratas a los ingleses". "Hasta", entendés, "hasta"; no puede haber nada más grave que decirles esas cosas feas a los pobrecitos británicos que nunca le hicieron mal a nadie, ay el protocolo, ay lo mal que quedamos en el extranshero, ay que me da el patatús, ay que me da, ahí viene, ahí viene, permiso, aaaaargh!!!